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Moshe pasa mucho de su tiempo dando talleres a una gran variedad de gente, tanto en el mundo del espectáculo como a todo tipo de gente. Sus talleres ofrecen oportunidades para explorar en un contexto distendido, seguro y sin juzgar, lleno de levedad concentrada.
Todos los talleres ponen el énfasis en la capacidad de los participantes de conectar con su alegría y asombro. También en la importancia de escuchar con todos los sentidos, y de estar presente en el momento (ah sí, ese famoso “estar en el momento”...)
Todos los talleres trabajan la conexión entre el humor y el espíritu. Cuanto más conectado estás con tu interior, mejor conectarás con tu público.
Moshe lleva a los talleres lo que ha aprendido de sus maestros, que incluyen a:
Clown: Richard Pochinko, Ctibor Turba.
Teatro Físico: Sigfrido Aguilar, Phillipe Gaulier, Monika Pagneux, Jan Ruts.
Danza Butoh: Kazuo Ohno, the Tamanos.
Teatro Kyogen: Kaoru Matsumoto, Juro Zenchku
Ejercicios Taoistas de Salud Nirton
Voz: Roy Hart Theater: Ahkmatova, Rossignol, Saul y Vincente.
Moshe viaja para dar talleres en Europa, Estados Unidos, Brasil, Canadá, Japón, Méjico, Guatemala.
No hay ningún método establecido para enseñar el clown, ni una definición clara de la palabra clown. Para algunos el clown se refiere a alguien que hace reír a la gente, una figura con los antecedentes de Charlie Chaplin y otros clowns mudos. Otros ven al clown en un circo de tres pistas, haciendo gags extravagantes. Otros tienen la imagen de Ronald Macdonald, o de un payaso inflando globos en una fiesta de cumpleaños. Y después están los papeles históricos del clown en la comunidad. Está la figura del clown sagrado. Yo me quedo con el clown contemporáneo, una versión moderna del clown mudo influenciado por la cultura moderna, con un sabor del circo, mezclado con el clown sagrado junto con la figura del “trickster” (bromista), y una dosis sana de absurdo. Añade unas cucharadas de exuberancia, de ridículo, de locura y de rigor, y ya casi está. Considera el término de los Hopi: “el que crea alegría” (“delight maker”).
Hace poco impartía un taller en el Institute of Contemporary Clowning. El grupo, una mezcla de actores y practicantes del zen, se concentraron en la “picardía sagrada”, creando alegría y levedad. Nos convertimos en un grupo con mucho espíritu. El taller terminó con una actuación en la cual la canción “Feelings” se cantaba al ritmo monótono del canto budista tradicional. Fue muy difícil no reírnos. Fue la segunda vez que trabajé con un grupo combinado de zen/actor. En las dos ocasiones había una vivacidad del grupo que profundizó el aprendizaje para todos.
Parece que a todo el mundo le gusta el liberar su sentido de la diversión...
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